miércoles, 15 de octubre de 2008

Hablar de Malvinas es llorar la muerte...

Hoy me pongo seria, porque hace tiempo que quiero hablar de esto y por cuestiones de tiempo y frivolidades no lo pude hacer. Me pasó hace muy poco que estaba en un Seminario de Literatura Argentina analizando un libro que habla de las Malvinas ("Los pichiciegos" de Fogwill, muy recomendado para el que le interese) y una compañera empezó a llorar. Nos sentimos todos muy incómodos, la profe no sabía qué decirle, ni cómo contenerla, porque sinceramente, es un tema que nos incomoda, nos pone tristes y la piel de gallina a todos. En ese momento me di cuenta de que hablar de aquella guerra, de aquél suicido al que mandaron a esos chicos que tenían tanto por vivir, es llorar la muerte, la misma muerte que vuelve cada vez que vemos a un déspota que fue partícipe de todo eso y no se le mueve un pelo, o cuando escuchamos que los veteranos no tienen un sope partido al medio. Son ellos, esos chicos que hoy (los pocos que volvieron) son hombres muertos en vida, que no quieren recordar y que piden un poco de JUSTICIA por tanto sufrimiento, por una vida entera de recuerdos nefastos. Nuestra historia como país nos condena, porque somos incapaces de remediarla, y porque constantemente repetimos nuestros peores errores. Pero hoy hablo de Malvinas y de ese escalofrío que me recorre cuando pienso en esas caras que nunca más se vieron, en esos sueños que quedaron enterrados en las trincheras. Desde mi humilde lugar, como Justiciera de la Gente, pido un NUNCA MÁS gigante y JUSTICIA para todas las víctimas de nuestra sociedad. Esa tapa de Clarín es simplemente nefasta, pero refleja la estupidez de un pueblo conducido por un estúpido. Pensemos antes de actuar.




Esta fue la columna Justiciera hablando de temas que importan de verdad, y mucho. Saludos.

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